Estados Unidos no es solo mi hogar o mi país – siempre ha sido una promesa para una vida mejor.  Una promesa que todo estadounidense merece.

Raíces inmigrantes, sueños americanos.

Mi camino al servicio público no comenzó conmigo. Comenzó cuando mi abuela, Victoria, llegó a los Estados Unidos a los siete años. Nunca superó el cuarto grado, pero trabajó duro para enseñarle a su familia el valor del trabajo duro mientras limpiaba casas y trabajaba como empleada doméstica.

Ella transmitió esos valores de trabajo duro y perseverancia a mi madre, Rosie, quien creció para convertirse en una fuerte activista Chicana, educadora y madre soltera, para mí y para mi hermano gemelo Joaquín.

Trabajando hacia la promesa

Fuí criado en el lado oeste de San Antonio, donde mi madre me inculcó a Joaquín y a mí el poder de actuación cívica. Durante su campaña como la primera Chicana en postularse para el consejo de la ciudad de San Antonio, ella nos enseñó que si deseas hacer un cambio en tu comunidad, no se puede esperar, hay que trabajar. Tú haces que tu futuro suceda.

Así lo hicimos. Con el apoyo de mi madre, mi hermano y yo fuimos a la universidad y luego a la escuela de leyes. Y solo dos generaciones después de que mi abuela llegara aquí sin nada, mi hermano se convirtió en miembro del Congreso y yo tuve el honor de servir en el gabinete del presidente Obama.

Mi familia me inculcó el valor del trabajo duro, el servicio social y, sobre todo, la responsabilidad hacia nosotros, nuestra comunidad y nuestro futuro.

Como Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, trabajé para ampliar la promesa de oportunidades para americanos en todo el país. Juntos, mi equipo y yo hicimos viviendas más accesibles, reducimos la falta de hogares para los veteranos de nuestra nación e incluso ofrecimos acceso a internet a familias en viviendas públicas. Ayudamos a familias a mejorarse y lograr más de lo que creían posible.

Ese tipo de América, uno en el que los sueños se hacen realidad, es uno que tantas familias necesitan ahora desesperadamente.

Una Nación. Un Destino.

He pasado los últimos años viajando por todo el país hablando con americanos sobre sus esperanzas, sus sueños y sus temores sobre el futuro. Y en estos tiempos de política divisoria y retórica odiosa, lo que he escuchado ha sido increíble.

Americanos de todos ámbitos quieren lo mismo: hacer lo correcto por nuestras familias y cumplir la promesa de América.

Y creo que eso es exactamente lo que podemos hacer. Podemos prometer a los jóvenes universitarios un futuro sin sufrir deudas paralizantes. Podemos prometer a nuestros adultos mayores de edad una vida digna. Podemos prometer a nuestros veteranos que serán respetados y honrados cuando regresen a casa. Podemos prometer a las personas de color un país seguro, y podemos prometer a los inmigrantes un país que les da la bienvenida.

Soy candidato a la presidencia de los Estados Unidos porque creo que, si trabajamos juntos, podemos hacer y mantener esa promesa a todos los americanos, y trabajar hacia un futuro próspero para todos nosotros.